En el Camerino

 

A la mayoría de nosotros nos ha interesado alguna vez ser cantantes, modelos, actores, salir en la televisión, en fin, ser famosos. El mundo del espectáculo, llama la atención debido a toda la parafernalia asociado a él. Las luces, los vestuarios, el maquillaje, pero también la posibilidad de travestirse, es decir, de asumir una identidad otra para defender un diseño, una canción o un personaje. Para otros, en cambio, es un universo plagado de frivolidad, de belleza hueca.

Ya sea por atracción o repulsión, lo cierto es que es un ámbito que no pasa inadvertido. Pero estamos acostumbrados a ver el efecto final, el momento donde el sueño parece real. Sin embargo, existe un antes en el que se arma todo.

Camerino es la primera exposición personal de Antonio Hernández, un novel fotógrafo interesado en mostrar  las interioridades del proceso pre-pasarela, a través de retratos intimistas y desenfadados, sencillos, espontáneos, pero a la vez cargados de expresividad. Pretende enfatizar la cualidad humana de las modelos que, a veces, nos resultan seres inalcanzables, casi sobrenaturales, debido a sus peculiares características físicas. Nos las enseña vulnerables, preocupadas o alegres, concentradas en construir esa especie de otro yo que sale a la pasarela. Prefiere el blanco y negro, y aunque las imágenes tengan un fuerte componente de teatralidad, pues parecen haber sido tomadas en espacios construidos para esto, les digo que se trata de obras totalmente documentales. Además de descubrir todo el movimiento que ocurre tras bambalinas, abre el camino para otros temas como pudiera ser el concepto de belleza, en este caso femenina, que se nos presenta tan democrático e inclusivista. Son fotografías que trascienden el mero registro, y nos hablan también de la notable incidencia del mundo de la moda y el espectáculo, en la construcción de los paradigmas en la sociedad contemporánea.

Chrislie Pérez

La Habana, noviembre 2015

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