PIEL ADENTRO

 

¿Qué es la existencia humana? Un camino finito, desconocido, extraño…, teñido por el azar, de diferentes formas, según se tornen los acontecimientos con los que se tropieza en el día a día, y adonde nos llevan los vientos de la vida. A veces, no es un problema de selección natural, la manera en que se “diseña” el tiempo que nos toca pasear por la Tierra para los millones de seres que la habitamos. Toma muchas formas, tonalidades y hasta puede cambiar de repente, para bien y para mal, siempre desde el ángulo que la observemos.

Traspasar el umbral de cada persona, convivir con su intimidad, conocer el secreto de su verdad, es realizar un viaje, piel adentro, de su estancia en esta circunferencia que alberga tantas almas como hombres/mujeres la ocupan, que al fin y al cabo, resulta una especie de nido gigante que nos cobija a todos. Tomar la “muestra” de una sola existencia, el ADN de un ser, en tan grande conglomerado de presencias, no nos brinda la realidad común, aunque todos y cada uno, amén su clase, raza, nacionalidad,…, lleve consigo el “gen” –del cual no se podrá nunca desembarazar-: la suerte. Sin ruedas ni alas, nos puede trasladar, en un segundo, a estancias diversas, aderezadas de cuantos adjetivos calificativos existan. La vida es, en una palabra, un misterio. Develarla, en plural, es imposible. Sigamos, pues, las huellas dejadas en su camino, por Nelsa, una mujer de entre tantas. Localizada en un ínfimo espacio del planeta. Aquí está su verdad, esa que el lente de Tony Hernández enfoca para regalarnos su biografía vital más allá de la superficie.

Cámara en ristre, el artista, penetra en la profundidad de su existencia, y el lente va alcanzando lo interno. Pero un creador no atrapa solamente aquello visible, sino que regala parte de su ser en cada obra. Hay una mezcla de sentimientos, experiencias, deseos, anhelos…, que se entremezclan en el momento del click –en el caso de la fotografía- y que se añaden como parte intrínseca de lo creado. Es el momento especial en el que se “atrapa” un ¿sueño?

Nelsa, para Tony Hernández es un nuevo puerto tocado en su trabajo. Después de incursionar en el mundo de las pasarelas, las luces, el brillo de las joyas, el glamour, en una palabra, en las que dejó importantes huellas con la serie Camerinos –que le abrió, anchas, las puertas, al universo de la imagen-, entendió la amplitud de la existencia humana. Y su diario bregar se ha ido forjando en distintos ángulos. No busca lo bello, si no aquello que late junto al hombre y la mujer en cualquier lugar. Su prisma creativo va enriqueciendo un catálogo existencial que llena páginas visuales. Nelsa, su vecina, forma parte de un trabajo plural: la serie Mujeres. Su mismo título es sinónimo de aquello que para el creador es su derrotero actual: la vida. Cruzar su puerta ha sido mágico. En cada toma, en el instante de apretar el obturador descubre nuevas estancias de la memoria. Nos acerca un ser singular en pleno diálogo con su yo, recuerdos y realidades.

Piel adentro, porque penetra en lo más profundo de su ser. El no retrata a Nelsa, no la busca, la encuentra cobijada en lo más oculto de sus estancias. No es la mujer a flor de piel, eso sería repetir una receta conocida. Cuando nos enfrenta a la mujer nos la devuelve ella, como solamente puede verse en lo más genuino de su cotidianeidad. La envuelve de memorias que revolotean por su hogar, y va acomodando trazos, huellas, que se perpetúan en las imágenes. Es, como ese proceso fotográfico, cuando en la oscuridad del laboratorio surge la imagen, sumergida con las químicas que la van revelar sobre el papel, y de pronto se llena de realidades captadas. Ese proceso atrapa a Tony Hernández en su labor. Mirar sus creaciones, es sentir el latido de la existencia humana. Por eso, Nelsa es una historia contada en imágenes. Poco a poco, el espectador va conociendo improntas de su viaje, aquello que nos la esculpe en fragmentos de todo lo que la rodea, hasta que de pronto surge el ser protagonista. El “desnuda”, en el mejor sentido de la palabra, a esa mujer moldeada por los avatares del diario bregar, la perpetua en su entorno, entrega claves de su recorrido y de aquello que la envuelve de cotidianeidad, la suya y no otra. Olfatea los rincones con un sentimiento interno que es capaz de encontrar belleza, lirismo, amor, por aquellos lugares donde, para otros, no pueden latir.

 

CAZADOR DE LUCES Y SOMBRAS

 

Un viaje inusual al “centro” del hombre realiza Tony Hernández, devenido cazador de imágenes llegadas entre luces y sombras de la vida; como hurgando en una existencia interna que aflora a la piel traducida en sentimientos y verdades, y cuyos trofeos llegan hasta nosotros envueltos en sombras. Esas que los cuerpos o las cosas construidas reflejan como símbolos de existencia, huellas de una realidad que muy pocos logran divisar en los terrenos de la vida…

La supuesta objetividad de la fotografía, o sea, eso tan repetido de que tal imagen es tan real “que parece una fotografía”, no es más que una falacia. Sucede así porque detrás de la cámara, manipulándola, existe una persona, con sus concepciones del mundo, criterios, su manera de mirar y sentir. Todo ello se fija en el papel junto con la foto alcanzada que adquiere tintes de una sensibilidad enfocada en lo interno. Pues, muchas veces, la fotografía resulta una construcción estética, social y cultural, al igual que puede hacer un artista con el pincel, creyón, espátula o gubia, pero con la cámara, en el caso que nos ocupa. Su lente recorre estancias y recoge detalles que arman a Nelsa. Es su personalidad diseccionada en partes de su ser, que no tienen que ver necesariamente con la realidad palpable. Hay algo de místico, interno, escondido en cada hombre/mujer que salta a la vista cuando se escudriña con la cámara.

Recorriendo con la vista la muestra, llegamos a la conclusión de que constituyen imágenes escogidas por su “capacidad de evocar la incertidumbre”, la indefinición de los límites y contornos de espacios, objetos y figuras que se levantan como símbolos de la inquietud y la libertad en el amplio sentido de la palabra, esa que nos hace ver más allá de fronteras, cualesquiera que sean: formales, artísticas, humanas, existenciales, reales…

En estos últimos tiempos, y con mucha más fuerza ha tenido lugar un tránsito de la fotografía como medio, a aquella como vehículo de inquietudes y cuestionamientos estéticos y artísticos. La realidad sigue potenciando la imagen fotográfica, pero esta se ha convertido también en un ente autónomo y subjetivo con significados indirectos. Todo ello ha dado como resultado cambios en los códigos tradicionales de recepción. Existen, en el trabajo del creador, palpables transformaciones: metáforas visuales cargadas de numerosos significados, a tal punto que a veces se puede criticar la noción de realidad; especulaciones existenciales; experimentos, y hasta imágenes que establecen una personalidad real de lo plasmado… Es que este arte se ha enriquecido notablemente, tanto cualitativa como cuantitativamente. Porque de su tradicional literalidad se ha pasado a una subjetividad que expresa significados indirectos mediante la explotación del principio de la ambigüedad de la imagen. El artista, a partir de un proceso selectivo de los sucesos reales, ordinarios o extraordinarios que tienen lugar en su entorno inmediato, construye una nueva realidad. Nelsa es real, está ahí, rodeada de ella misma, porque lo que se mueve a su alrededor es ella multiplicada, transformada en un espacio que ha hecho suyo en el tiempo. Es, como, si captando su entorno, se retratara su ser, desprendido de ella misma. ¿Fantasmas? ¿Objetos? ¿Sensaciones? ¿Sueños? Es, en pocas palabras, su teatro, la escenografía vital, el lugar donde respiran sus emociones cargadas de angustias, tristezas, alegrías, y muchas más que sazonan la vida.

 

¿EL ALMA RETRATADA?

 

Al captar las imágenes, Tony Hernández nos trata de llevar por su camino. Cuando apunta a un detalle del cuerpo, enmascara el significado real de lo captado. Son bocetos del cuerpo, que, cual pintor dibuja con el prisma y su alma. Apunta a las manos, piernas, pies, cuello, brazos y la realidad se envuelve de un aura de luces y sombras donde se escapa la esencia de lo retratado para transformarlo en otro significado. Se regodea en la imagen, extrae texturas de la piel que de pronto es la tierra que pisan sus pies. Vemos una cosa y otra. ¿Es un mapa de la geografía del cuerpo? La historia fluye en la exposición como palabras de una sinfonía visual que nos trasmite sentimientos ante cada imagen. El vocabulario del artista, que aún nos guarda muchas pautas para andar por estos caminos de la fotografía, se nutre de palabras que suenan dentro de su ser y lo impulsan a seguir andando. Mirando a Nelsa y su historia, surgen claves: refugio, conceptos, epidermis, introspección, tiempo, espacio, retroceso, esperanza, paciencia, profundo, amor. Son los enigmas de la propia existencia, en cada ser, que toman diferentes veredas, para unirse de nuevo al final, común para todos.

Ella fue la elegida en este instante, dentro de un conglomerado que él ha rescatado para discursar acerca del alma humana. Es, el impulso que nos mueve e incita, ese cofre que guarda las memorias como testimonios, lugar recóndito, de tregua del hombre donde descansar de lo que real que nos embiste a cada instante. Del alma se nutre cada paso nuestro. Nelsa es ella y cada mujer que encontramos a nuestro paso. Aquí dividida en partes. Como fémina y todo lo que ello conlleva, hogar, pensamientos, sentimientos. Y el artista nos lleva por cada una a través de enfoques/desenfoques, luces/sombras, picados/contrapicados, realidades/irrealidades…, recorriendo cual geografía, aquellos lugares que quiere destacar con un acercamiento, un reflejo, o una luz que llega desde un lugar remoto, extraño para sorprender nuestras retinas. Toca, por instantes, la ausencia del hombre en el paisaje quedando las sombras como protagonistas, otras imágenes están cercanas a la abstracción, es como si sacara el “alma” de los cuerpos, a partir de una sutil poética de lo ausente, y se regodea hasta en insinuaciones plásticas y transforma un espacio real en un bodegón que semeja una pintura… Aquí yace Nelsa y todos sus personajes, vibraciones, extensiones, mutilaciones, séquito… que la persiguen.

Tony Hernández tiene aun camino por desandar, investigar, trabajar. Pero armas y talento hay de sobra en este artista que, con paso firme va marcando el sendero a seguir. Hay mucho más escondido tras la vida, como miradas existan para expresar aquello que NO pueden decir las palabras. Mujeres es simplemente una excusa para vernos a nosotros mismos.

 

TONI PIÑERA

Diciembre 2016

Ir a la barra de herramientas